MUJERES: Lecciones andinas para acortar desigualdades

Posted on 28 November 2011 by admin

Por Milagros Salazar *

LIMA, 28 nov (IPS) – Los pa√≠ses andinos Bolivia, Ecuador y Per√ļ tienen mucho que ense√Īar y compartir con quienes en la ciudad surcoreana de Busan debaten esta semana c√≥mo conseguir que la ayuda al desarrollo incorpore el enfoque de g√©nero para ser eficaz.

Las mujeres andinas, como las que hacen fila en una aldea de Puno, Per√ļ, demandan presupuestos y cooperaci√≥n con enfoque de g√©nero. Cr√©dito: Milagros Salazar /IPS

“Dime en qu√© gastas y te dir√© cu√°l es tu prioridad”, dijo a IPS la pobladora Juana Quispe desde lo alto de un cerro populoso lleno de migrantes de los Andes peruanos, en Lima.

Ella está convencida que solo si el Estado invierte recursos en reducir las desigualdades entre hombres y mujeres, se puede avanzar en enfrentar el problema, así como ella prioriza en su presupuesto diario la alimentación para sus dos hijos.

Bolivia, Ecuador y Per√ļ dieron pasos distintos para que en sus presupuestos se reconozcan las diferentes necesidades, intereses y realidades que tienen los hombres y las mujeres en la sociedad, se registren las inequidades que existen en esta convivencia y se asignen recursos para reducirlas.

ONU Mujeres estableció los presupuestos sensibles al género (PSG) como especial herramienta para reducir la desigualdad.

Quispe habla desde su experiencia de vida en un cerro s√ļperpoblado y gris√°ceo de Lima, pero coincide con lo que plantea a IPS M√≥nica Novillo, responsable de Incidencia de la Coordinadora de la Mujer de Bolivia, que agrupa a 26 organizaciones de ese pa√≠s.

“La reducci√≥n de las brechas de g√©nero solo es posible si se implementan pol√≠ticas p√ļblicas para este objetivo espec√≠fico, que a la vez requieren recursos para su ejecuci√≥n”, afirm√≥ en La Paz.

Para ONU Mujeres el destino de recursos para acortar las brechas exige aterrizar el tema, pero ello no es suficiente. Igual de importante es medir su eficacia, en los recursos propios que invierte el Estado y en los que recibe de la cooperación internacional para el desarrollo.

Precisamente, la reunión de alto nivel que se desarrolla desde este martes 29 y el 1de diciembre en Busan se busca cómo mejorar la eficacia en la ayuda al desarrollo, bajo la premisa de que para ello se debe priorizar el enfoque de género. Al respecto, los países andinos tienen mucho que aportar por sus avances y retos pendientes.

Per√ļ, por ejemplo, muestra avances en su legislaci√≥n. Desde 2007 est√° vigente la Ley de Oportunidades entre Mujeres y Hombres, que obliga entre otras cosas a que las 25 regiones del pa√≠s establezcan y ejecuten un plan para recudir las inequidades de g√©nero.

Ese mismo a√Īo, se reform√≥ la Ley General del Sistema Nacional de Presupuesto, que ahora obliga a las instancias del Estado a que eval√ļen sus pol√≠ticas y programas para que sean formuladas con criterios de g√©nero. “Ning√ļn pa√≠s tiene una ley con este mandato. Esto es un gran avance porque el Estado est√° obligado a cumplir”, asegur√≥ a IPS Karen Su√°rez, coordinadora de los PSG de ONU Mujeres Per√ļ.

Pero la implementaci√≥n a√ļn est√° en proceso. Hasta ahora 17 regiones elaboraron un plan de igualdad de oportunidades y solo cinco tienen conocimiento de la norma que exige la evaluaci√≥n de la inversi√≥n de g√©nero, plante√≥ a IPS Cecilia Beltr√°n, comisionada de la Adjunt√≠a para los Derechos de la Mujer de la Defensor√≠a del Pueblo.

“La realidad es diferente en cada regi√≥n y a√ļn no se est√° viendo esas diferencias y priorizando el presupuesto y su implementaci√≥n en reducir las brechas”, apunt√≥ Beltr√°n.

Dentro del gobierno central, el Ministerio de Economía y Finanzas impulsa la ejecución de presupuestos que registren resultados. Para ONU Mujeres eso puede ayudar a conseguir mayor eficacia en la reducción de las inequidades.

Bajo ese enfoque, se trabaja en cuatro programas pilotos a nivel nacional relacionados a programas productivos para diversificar la tradicional intervención de programas contra la violencia.

“Trabajamos para que no se considere cualquier actividad relacionada con la mujer como inversi√≥n para reducir estas desigualdades. Eso implica un trabajo m√°s fuerte, un cambio de mentalidades”, asegur√≥ Su√°rez.

ONU Mujeres estima que en 2011 Per√ļ ha destinado 151 millones de d√≥lares, 0,7 por ciento del presupuesto p√ļblico, para visibilizar y disminuir las brechas de g√©nero, en un monto que solo suma los programas contra la violencia familiar y de atenci√≥n a ni√Īos de los gobiernos regionales y central.

A√ļn no hay cifras completas de cu√°nto se invierte en g√©nero en el pa√≠s.

Su√°rez considera que primero debe trabajarse en establecer criterios claros y espec√≠ficos de lo que significan los PSG, tanto a nivel del gobierno peruano como de la cooperaci√≥n internacional. “Por ello es muy dif√≠cil hacerle seguimiento presupuestal y de resultados”, agreg√≥ Su√°rez.

Ecuador tiene su propio camino y avances. Cuenta con una inusual Dirección de Equidad de Género en el Ministerio de Finanzas, después que la Constitución de 2008 obliga a incorporar el enfoque de género en la planificación y presupuesto nacional.

Para cumplir ese mandato, el ministerio incorpor√≥ en el presupuesto de 2010 la equidad de g√©nero entre sus funciones, bajo la letra K. Ese mismo a√Īo se estableci√≥ un nuevo C√≥digo de Planificaci√≥n y Finanzas que incluye los enfoques de igualdad y ordena al sector a incorporar gastos para cerrar las brechas.

“La plata para la equidad de g√©nero estaba por todos lados y as√≠ encontramos la forma transparente de identificar d√≥nde est√°n y d√≥nde orientar los recursos”, explic√≥ a IPS Soraya Ar√©valo, directora de Equidad de G√©nero del ministerio.

La llamada Función K obtuvo en 2010 un premio internacional en Alemania, entre otras razones por su transparencia, fácil uso y disponibilidad para ser replicada por cualquier otro país en sus sistemas informáticos.

Para el presupuesto de 2012, Ecuador mejoró esa función con el Clasificador Orientador del Gasto, un código contable informático que permite registrar y agrupar todos los egresos del gobierno nacional a favor de las mujeres.

“Adem√°s facilita el vincular el presupuesto con la pol√≠tica p√ļblica y la planificaci√≥n nacional”, subray√≥ Ar√©valo, quien detall√≥ que el sector p√ļblico en las siete regiones del pa√≠s ya fue capacitado para su manejo, mientras en una reuni√≥n nacional con representantes de organizaciones de mujeres estas lo consideraron f√°cil de usar y muy √ļtil para su veedur√≠a.

Con este nuevo clasificador, en el presupuesto nacional para 2012 se proyectaron ya egresos por 1.245 millones de dólares para acortar la brecha de género, 7,5 por ciento del total. La cifra incluye solo gastos corrientes del gobierno central, puntualizó.

Con la Funci√≥n K en 2011 se registraron apenas 31 millones “porque la visibilizaci√≥n era m√°s complicada”, dijo.

Para Arévalo, el clasificador también facilitará el informar a la cooperación internacional qué se necesita para reducir las brechas de género y a los donadores verificar el manejo de la ayuda.

En Ecuador, el impulso en los PSG crece desde el ámbito nacional porque la incorporación del enfoque de género es un mandato constitucional para todos los poderes, pero las normas presupuestarias con enfoque de género son obligatorias para el gobierno central y de observancia para municipios y provincias.

En contraste, en Bolivia estos esfuerzos nacieron desde lo local.

Desde 2006, los gobiernos municipales deben asignar recursos al programa de políticas de género. Y desde julio de 2010, la Ley marco de Autonomías y Descentralización establece a la equidad de género como obligatoria y demanda que se creen instancias de planificación con participación de la sociedad civil.

Debido al proceso auton√≥mico en Bolivia, la promoci√≥n de estos temas “en los niveles local e ind√≠gena adquiere especial importancia para garantizar que las pol√≠ticas p√ļblicas reflejen las realidades diversas de las mujeres”, asegur√≥ a IPS Novillo, de la Coordinadora.

Novillo considera que “es un momento hist√≥rico para el posicionamiento de la agenda de las mujeres a nivel local y nacional”. Y tambi√©n para que se piense la equidad de g√©nero como un paso para el desarrollo de las personas y la disminuci√≥n de la pobreza.

* Con aportes de Estrella Gutiérrez. (FIN/2011)

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