El transformismo de Davos

Posted on 30 January 2010 by admin

Por Gustavo Capdevila

GINEBRA (IPS/TerraViva) – El Foro Econ√≥mico Mundial, que se realiza como cada a√Īo en la localidad suiza de Davos, se apropi√≥ del lenguaje del Foro Social Mundial, nacido en 2001 precisamente como la contraparte de la sociedad civil.

La observaci√≥n pertenece a Gerd Leipold, director ejecutivo de Greenpeace Internacional, quien advierte que en la sesi√≥n anual del tambi√©n llamado Foro de Davos, que concluye el domingo, se pueden escuchar discursos sorprendentes que llevar√≠an a creer que se ha producido “una especie de conversi√≥n masiva”.

En intervenciones ante los hombres de negocios y los gobernantes que llegan a Davos, empresa tras empresa y político tras político lamentan el cambio climático, expresan profunda preocupación y reclaman el abandono de las prácticas habituales, describió.

El fen√≥meno puede llegar a interpretarse como “un progreso asombroso”, dijo el activista de la organizaci√≥n ambientalista y pacifista.

Pero no hay que ser ingenuos, alert√≥ Leipold. El cambio clim√°tico progresaba cuando era negado y sigue avanzando ahora que es reconocido, a pesar de las l√°grimas de cocodrilos que se derraman aqu√≠ en Davos y en los llamados “informes de sustentabilidad”, sentenci√≥.

La apropiaci√≥n por parte del Foro de Davos de algunos puntos del programa del Foro Social Mundial (FSM) se hizo notoria en los √ļltimos a√Īos, cuando el modelo de econom√≠a de mercado dominante empez√≥ a crujir.

La sola lectura de la agenda propuesta para el debate en la presente edición de Davos muestra la presencia de asuntos ajenos a las preocupaciones que el Foro Económico Mundial (FEM) exhibió durante sus primeras décadas.

El primer punto de la agenda sugiri√≥ la creaci√≥n de un marco de valores, porque seg√ļn los resultados de una encuesta encargada por el FEM, m√°s de dos tercios de las 130.000 personas consultadas en 10 pa√≠ses opinaron que a la actual crisis econ√≥mica se suma una de √©tica y de principios.

Desde su comienzo en 2001 en la meridional ciudad brasile√Īa de Porto Alegre, el encuentro global de la sociedad civil denunci√≥ las consecuencias de las pol√≠ticas econ√≥micas y sociales fundadas en la codicia y el enriquecimiento desigual.

Una delegaci√≥n de 14 dirigentes sindicales, de organizaciones integrantes de la Confederaci√≥n Sindical Internacional (CSI), la principal central obrera del mundo, que participa en esta edici√≥n en Davos, replic√≥ con una demanda de “retornar a los valores sociales y a la decencia” laboral.

Los sindicatos no aceptan que se deban reducir los sistemas de salud sociales y p√ļblicos, la educaci√≥n, las infraestructuras y las redes de seguridad social para saldar las deudas p√ļblicas originadas en el individualista af√°n de lucro, mientras los banqueros y los financistas eluden pagar el costo de sus acciones, advirtieron los sindicalistas.

La mutaci√≥n en el discurso de Davos se aprecia en la opini√≥n del jefe y fundador del FEM, el suizo Klaus Schwab, quien declar√≥ que “nuestro actual sistema (capitalista) falla en atender sus obligaciones con unas 3.000 millones de personas en el mundo”, en alusi√≥n aparente a los hombres y mujeres que sufren hambre.

Nuestra cultura cívica, empresarial y política debe ser transformada si queremos cerrar esa brecha, admitió Schwab.

El orden del día de la sesión de Davos incluía también el debate sobre las formas de fortalecer el bienestar económico y social, de mitigar los riesgos globales y las fallas del sistema y de asegurar el desarrollo sustentable.

Todo este blablablá sobre nuevos valores, sobre responsabilidad social voluntaria de las empresas o sobre sustentabilidad no me merece ninguna credibilidad, reaccionó Stephan Suhner, coordinador del Grupo de Trabajo Suiza-Colombia, que presta apoyo a actores sociales del país sudamericano.

Esa es nuestra experiencia en espacios m√°s peque√Īos, frente a empresas como Cerrej√≥n, que dicen tener una pol√≠tica de responsabilidad social y de derechos humanos, pero en la pr√°ctica no hay resultados, dijo Suhner a IPS.

El Cerrejón, en La Guajira colombiana, al noreste del país, es la mayor mina de carbón a tajo abierto del mundo, explotada por las firmas transnacionales mineras BHP Billiton y Anglo American, en sociedad con la suiza Xstrata.

El Grupo de Trabajo Suiza-Colombia colabora con el reclamo de los habitantes desalojados de sus poblaciones originales en La Guajira a causa del emplazamiento y la expansi√≥n de las compa√Ī√≠as transnacionales.

Pero estos casos de violaciones de derechos humanos y sociales no llegan al debate del p√ļblico habitual de Davos, que son empresarios, economistas liberales, pol√≠ticos y gobernantes en especial de los pa√≠ses industrializados, como apunta Suhner.

En Davos, hasta la cr√≠tica a los bonos o compensaciones, las abultadas remuneraciones extraordinarias que premian a ejecutivos de bancos y financieras, es considerada “una cuesti√≥n populista” y “un tema perif√©rico”, como opinaron participantes en la jornada inaugural del mi√©rcoles.

En cambio, los sindicalistas de la CSI reclaman recortes dr√°sticos de los paquetes de miles de millones de d√≥lares de bonos para, de esa manera, “romper el c√≠rculo vicioso de temeridad y codicia” en el actual sistema econ√≥mico y financiero.

(FIN/2010)

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