Nuevo consenso: Por un mundo habitable para todos

Posted on 06 January 2011 by editor

Credit: Claudia Diez de Medina IPS/TerraViva

Por Federico Mayor, Martí Olivella, Roberto Savio

DICIEMBRE 2010 (IPS TerraViva) – La historia nos juzgar√° severamente si no somos capaces de dar respuesta a los retos y oportunidades que la crisis global nos plantea. En vez de financiar con 50.000 millones de d√≥lares la reducci√≥n de la pobreza, pactada como uno de los Objetivos del Milenio, el consenso gobernante ha dedicado 50 veces m√°s para salvar a los bancos especuladores que son demasiado grandes para dejarlos caer”, contradiciendo su propia doctrina neoliberal de que el mercado se autoregula y que los gobiernos no deben intervenir. Los rescatadores” empobrecidos se ven ahora acosados por las instituciones financieras que, a trav√©s de agencias de calificaci√≥n de dudosa objetividad, llevan la especulaci√≥n al m√°ximo. Est√° clara la necesidad de elaborar un nuevo consenso que sustituya al fracasado Consenso de Washington, principal causante de la crisis m√ļltiple (financiera, medioambiental, pol√≠tica, democr√°tica, √©tica) que vivimos.

En vez de regular el sistema financiero, eliminar los paraísos fiscales e iniciar un proceso de desarme propio de una nueva estrategia de defensa, se sigue permitiendo una economía de especulación y guerra (4,000 millones de dólares al día en armas y en gastos militares al tiempo que mueren de hambre 70,000 personas). Es una situación éticamente inadmisible.

Despu√©s de las “burbujas” de las TIC en 1993 y de la inmobiliaria en 2007, ahora resulta que, a pesar de haber “rescatado” con el dinero de todos a las instituciones financieras, √©stas no s√≥lo no conceden cr√©ditos sino que contin√ļan especulando y acosando a los mismos poderes p√ļblicos que les han tendido la mano.

La crisis provocada por el actual consenso por su acci√≥n, por su omisi√≥n o por su complicidad- ha incrementado todav√≠a el n√ļmero de seres humanos que pasan hambre. Somos c√≥mplices del “homicidio involuntario” de quienes por inanici√≥n y por vivir en condiciones humanamente inadmisibles, forman el “caldo de cultivo” del que surgen flujos de emigrantes desesperados que tratan de llegar, a riesgo de la propia vida, a las costas de la abundancia o, en otros casos, recurren a la violencia armada contra la violencia estructural que sufren. La pobreza no siempre genera violencia. El hambre s√≠, con frecuencia, porque es violencia.

La civilizaci√≥n del carbono est√° muy arraigada y corremos el riesgo de continuar viviendo por encima de nuestras posibilidades, despilfarrando la energ√≠a del sol acumulada hace millones de a√Īos en forma de carburantes f√≥siles (carb√≥n, gas, petr√≥leo). Los mismos pa√≠ses que cambiaron los principios democr√°ticos por las leyes del mercado y las Naciones Unidas por grupos de las naciones m√°s ricas y poderosas de la Tierra (G7, G8,‚Ķ), contin√ļan pensando que los beneficios de las empresas transnacionales son m√°s importantes que la vida de la actual poblaci√≥n empobrecida o de las generaciones venideras. Desoyendo reiteradas advertencias, no emprenden acci√≥n alguna para un cambio de cultura de la energ√≠a (reducci√≥n, eficiencia, renovables, etc.) ni para moderar el cambio clim√°tico que acecha a la supervivencia de todos, ricos y pobres.

El actual consenso ha conducido a una gravísima situación, en la que el 20% de la población consume y acumula el 80% de la riqueza mientras que el 80% malvive, en un gradiente que alcanza situaciones límite, con el 20% de los recursos.

En el Consenso de Washington, siete grandes consorcios multimedia controlan la producci√≥n cultural, publicitaria e informativa del mundo, influyendo en las percepciones, emociones, visiones, deseos y decisiones de la ciudadan√≠a, de tal forma que adoptan pautas de consumo y comportamientos que no reflejan las propias reflexiones sino los modelos” uniformizantes recibidos.

Ha sido este consenso, incuestionable y hegem√≥nico, el que durante las √ļltimas d√©cadas ha producido o agravado la crisis global -financiera, econ√≥mica, energ√©tica, ambiental, alimentaria, democr√°tica, √©tica que padecemos. El consenso gobernante se origin√≥ en universidades y grupos de analistas muy conservadores, en altos c√≠rculos del poder p√ļblico y privado, y se difundi√≥ en los medios de comunicaci√≥n controlados por unas cuantas empresas, tomando forma en el llamado “Consenso de Washington”, que recoge el conjunto de pol√≠ticas y estrategias preconizadas por instituciones de la capital norteamericana (Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, Departamento del Tesoro, Reserva Federal, etc.) dirigidos y asesorados por (ex) directivos de los grandes bancos y especuladores de Wall Street.

Es, pues, evidente, que el Consenso de Washington, que ha orientado las políticas que nos han llevado a la crisis global con sus funestas consecuencias para la ciudadanía y para el medioambiente, no puede continuar dirigiendo nuestro destino ni orientando el mundo. Hay que crear un nuevo consenso sobre los valores democráticos y reglas de juego políticas, económicas, financieras, mediáticas, etc. adecuadas a un mundo libre y finito. Pero este nuevo consenso no puede provenir de los que han generado o se esfuerzan en mantener el actual a toda costa.

El nuevo consenso debe realizarse con nuevos actores: con quienes han advertido que no íbamos por el buen camino, con quienes han propuesto alternativas, con quienes viven los efectos más destructores de la globalización neo-liberal, guiados principalmente por intereses a corto plazo. Unas pocas personas elaboraron el Consenso de Washington, en su inmensa mayoría hombres del Norte, gobernantes, empresarios y financieros.

El nuevo consenso debe ser elaborado por actores muy diversos: hombres y mujeres de todas las regiones del mundo, procedentes de diferentes sectores de la sociedad civil, que garanticen distintas formas de pensar pero que busquen el inter√©s com√ļn, que proporcionen elementos para orientar las pol√≠ticas p√ļblicas hacia un planeta habitable para todas las personas. Es dif√≠cil, pero no imposible: “Ning√ļn desaf√≠o se halla fuera del alcance de la capacidad creadora de la especie humana”, proclam√≥ el Presidente John Fitzgerald Kennedy en 1963, pocos meses antes de ser asesinado.

Ya no es momento de m√°s estudios y an√°lisis: es momento de concertar una acci√≥n urgente. Un grupo de Organizaciones[i] con un Consejo Asesor Internacional[ii], que podr√° llegar a constar de 20 mujeres y 20 hombres de todos los continentes, ha empezado un proceso para intentar crear un consenso sobre alternativas concretas al consenso “globalizador” basado en el mercado. Aprovechando las posibilidades de comunicaci√≥n y deliberaci√≥n que ofrece el ciberespacio, invita a colaborar a 300 personas[iii], mitad hombres y mitad mujeres. Las personas participantes en el “n√ļcleo” del nuevo consenso ser√°n proporcionales a la poblaci√≥n de cada regi√≥n del mundo (180 de Asia, 46 de √Āfrica, 42 de Am√©rica, 32 de Europa y 2 de Ocean√≠a) y pertenecer√°n a diferentes sectores sociales como movimientos, asociaciones, ONGs, sindicatos, sector econ√≥mico, financiero, comunidad cultural y cient√≠fica, universidades, Foros Sociales, ex responsables de gobiernos y de organizaciones internacionales‚Ķ .

Con un conocimiento riguroso de la realidad para su transformaci√≥n profunda- estos primeros participantes est√°n aportando soluciones para hacer frente a los grandes poderes actuales a escala mundial: militar, energ√©tico, econ√≥mico y medi√°tico (el “gran dominio”). Algunas de las soluciones propuestas en aspectos clave son: 1) en el militar: el desarme nuclear y la adaptaci√≥n tecnol√≥gica de la defensa a la naturaleza de los conflictos presentes, disminuyendo de forma sucesiva la imposici√≥n de armamento propio de confrontaciones pret√©ritas; 2) en el energ√©tico: reducci√≥n del consumo de carburantes f√≥siles con producci√≥n de gases de efecto invernadero, particularmente CO2, sustituy√©ndolo especialmente en el consumo urbano- por fuentes renovables de energ√≠a (solares, e√≥lica, geot√©rmica, ciclo “virtuosos” del metano, etc.); 3) en el econ√≥mico: transici√≥n desde una econom√≠a basada en la especulaci√≥n, la deslocalizaci√≥n productiva y la guerra a una econom√≠a de desarrollo global sostenible, con regulaci√≥n de los mercados y eliminaci√≥n de los para√≠sos fiscales, al tiempo que se promueve un mejor abastecimiento de alimentos por agricultura, acuicultura y biotecnolog√≠a, as√≠ como la recogida, gesti√≥n y producci√≥n de agua; 4) en el medi√°tico: asegurar la independencia de expresi√≥n y el acceso a informaci√≥n veraz combatiendo la concentraci√≥n de medios de comunicaci√≥n en muy pocas manos, por los graves riesgos de uniformizaci√≥n cultural ciudadana, especialmente por la desmesurada industria del entretenimiento, y la capacidad de desestabilizar democracias que privilegian la funci√≥n social de la pol√≠tica y no la funci√≥n pol√≠tica del mercado.

Junto a estas medidas, se propone una aut√©ntica refundaci√≥n, seg√ļn establezca un gran pacto global, de un Sistema de Naciones Unidas fuerte, dotado de los medios personales, t√©cnicos y financieros necesarios, de tal modo que desaparezca el actual sistema plutocr√°tico y se fortalezca un sistema multilateral, que siga el dise√Īo del Presidente Franklin Delano Roosevelt; una estructura que permita una acci√≥n bien coordinada y r√°pida en el caso de cat√°strofes naturales, disponiendo de los artificios tecnol√≥gicos adecuados y el personal preparado para hacer frente a terremotos, inundaciones, incendios‚Ķ. ; que promocione financiaciones alternativas, en especial las procedentes de las transacciones electr√≥nicas, cuyo estudio de factibilidad ha demostrado su plena procedencia; una vez comprobado que su coste no tiene el menor efecto disuasorio en el consumo, que se consiga la “normalizaci√≥n” del precio de las drogas, con el fin de procurar eliminar en breve plazo la desestabilizaci√≥n producida por la violencia, as√≠ como los desgarros sociales que el narcotr√°fico representa; el tr√°fico de armas, capitales y, sobre todo, de personas no se detendr√° mientras siga imperando una total impunidad a escala supranacional.

En resumen, los participantes est√°n presentando propuestas para decidir c√≥mo abordar adecuadamente cinco grandes cuestiones: partiendo del mundo que queremos (sistema de valores), que nos ubiquen en el mundo finito que tenemos (sistema ecol√≥gico), para ver c√≥mo queremos organizarnos (sistema pol√≠tico), c√≥mo queremos administrarnos (en lo econ√≥mico) y c√≥mo queremos comunicarnos (sistema comunicativo). Estas propuestas, enviadas por correo electr√≥nico al Secretariado, ser√°n analizadas, clasificadas y traducidas en ingl√©s, espa√Īol, franc√©s, √°rabe y chino y ser√°n sometidas, finalmente, a deliberaci√≥n en una plataforma inform√°tica, de tal modo que se pueda conocer el grado de acuerdo alcanzado.

El 31 de enero de 2011 se habrá elaborado un borrador de Declaración, que será presentado al Foro Social Mundial que tendrá lugar en Dakar del 7 al 11de febrero de 2011 y posteriormente se aprobará, por Internet, el nuevo Consenso de Barcelona.

La versi√≥n 1.0 del “Consenso de Barcelona” orientar√° a los diferentes sectores y pa√≠ses sobre c√≥mo sustituir el actual Consenso de Washington por un nuevo consenso que permita, en pocos a√Īos, ir forjando un mundo habitable y pac√≠fico para todos. Ser√° el primer fruto de una naciente comunidad intercultural e intersectorial, que considera que ha llegado el momento de una gran movilizaci√≥n c√≠vica a escala planetaria. Deber√° ampliarse y fortalecerse para ir avanzando en consensos de valores, de reglas de juego pol√≠ticas, econ√≥micas, comunicativas, ecol√≥gicas‚Ķ que aseguren una cobertura sostenible de las necesidades humanas b√°sicas de toda la poblaci√≥n mundial en un mundo finito. El proceso se halla abierto, por ello, a las aportaciones de la sociedad civil mundial. Esperamos que el Consenso de Barcelona, contribuya a articular los nuevos puntos de referencia que el mundo necesita para redimensionar la din√°mica global y delinear nuestro bien m√°s preciado: el porvenir. (FIN)

(*) Federico Mayor, Presidente de la Fundación Cultura de Paz, Martí Olivella, Director de Nova  Centro de Innovación Social, Roberto Savio, Presidente emérito de la agencia de noticias IPS.

[i] Alliance for Freedom and Dignity (Barcelona, Espa√Īa), Ubuntu – F√≤rum Mundial de Xarxes de la Societat Civil (Barcelona, Espa√Īa), IDHC – Institut de Drets Humans de Catalunya (Barcelona, Espa√Īa), Fundaci√≥ Alfons Com√≠n (Barcelona, Espa√Īa), Centre d’Estudis sobre Moviments Socials, UPF (Barcelona, Espa√Īa), Illacrua (Barcelona, Espa√Īa), Fundaci√≥ Cultura de Pau (Madrid, Espa√Īa), Patrir – Peace Action, Training and Research Institute of Romania (Cluj, Romania), CRID – Centre de Recherche et d’Information pour le Developpement (Par√≠s, Francia), Association europ√©enne pour la d√©fense des Droits de l’Homme (Brusselas, B√©lgica), ALOP – Asociaci√≥n Latinoamericana de Orgs. de Promoci√≥n al Desarrollo (Ciudad de M√©xico, M√©xico), IBASE – Instituto Brasileiro de An√°lises Sociais e Econ√īmicas (Rio de Janeiro, Brasil), CAD – Coalition des Alternatives Africaines Dette et Developpement (Bamako, Mali), Palestinian Medical Relief Society (Ramallah, Palestina), CETRI – Centre Tricontinental (Lovain-la-Neuve, B√©lgica), Demos (M√©xico).

[ii] Adolfo P√©rez Esquivel (Argentina), Ahmed Rahmani (Francia¬† Marruecos), Aminata Traor√© Barry (Mali), Anwarul Chowdhury (Bangladesh), Ana Esther Cece√Īa (M√©xico), Aung San Suu Kyi (Birmania), Boaventura de Sousa Santos (Portugal), C√Ęndido Grzybowski (Brasil), Cynthia McKinney (EE UU), Fatma Alloo (Tanzania), Federico Mayor (Espa√Īa), Fran√ßois Houtart (B√©lgica), Gertrude Mongella (Tanzania), Hazel Henderson (EE UU), Ibrahim Coulibaly (Mali), Ioanna Ku√ßuradi (Turqu√≠a), Lau Kin Chi (China), Luisa Morgantini (Italia), Mustafa Barghoutti (Palestina), Pan Guang (China), Pierre Beaudet (Canad√°), Ruth Bamela Engo-Tjega (Camer√ļn), Anaisabel Prera (Guatemala), P. V. Rajagopal (√ćndia), Samir Amin (Egipto – Senegal), Shirin Ebadi (Ir√°n), Sultan Bakarat (Reino Unido¬† Jordania), Susan George (EE UU – Francia), Vandana Shiva (√ćndia), Virginia Vargas (Per√ļ), Walden Bello (Filipinas)…

[iii] El proceso está abierto a la contribución de todas las personas y organizaciones que compartan el Manifiesto 2010: por un mundo habitable para todos. Son bienvenidas las propuestas de candidaturas al grupo de las 300 personas participantes, pero la organización sólo puede invitar aquellas personas que permitan ir manteniendo los equilibrios de género, de procedencia geocultural y de conocimientos temáticos propios del proyecto. Información: www.barcelonaconsensus.org.(FIN/2010)

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