Este blog es una iniciativa de la agencia de noticias IPS y de su corresponsal en Bogotá, Constanza Vieira.

Propuesta de punto final al secuestro como arma de guerra

16 de enero de 2008

El presidente Chávez planteó dejar de llamar terroristas a las FARC y al ELN y reconocerles estatus de beligerancia. El objetivo: comenzar a regular la guerra colombiana. Punto uno de la agenda: conseguir el compromiso de ambas guerrillas de poner punto final al secuestro extorsivo para financiarse (que ejercen los dos) y a la toma de rehenes civiles (acciones cometidas por las FARC entre 2000 y 2003, tragedia que aún perdura).

El gobierno y los opinadores reaccionaron desfavorablemente en Colombia. Pero Caterina Heyck, quien trabajó como asistente del ex presidente Alfonso López Michelsen (fallecido en 2007), recordó que éste propuso en 1999 una “beligerancia restringida para legitimar el canje”.

No había ocurrido el 11-S y las FARC y el ELN aún no eran “terroristas” para la Unión Europea, y sin embargo la polémica que desató López fue enorme. Del ex presidente se decía que ponía “a pensar al país”, pero algunos comentaban con sorna: “lo malo es que no le hacen caso”.

Así ocurrió con su propuesta de “beligerancia restringida” para las FARC.

“Muchos lo criticaron argumentando que dicha figura no tenía asidero en la normatividad internacional, que está en desuso, que el Artículo 3 Común a los Convenios de Ginebra la excluye”, recuerda Heyck, que pone el punto en lo que importa: El 11 de octubre de 1999, las FARC se pronunciaron al respecto validando la propuesta de López como viable.

Ese día, el bogotano diario El Tiempo publicó que Raúl Reyes declaró que, a cambio de la beligerancia, las FARC estarían dispuestas a revisar la práctica del secuestro, a buscar otros mecanismos de financiación y agregar algunas normas del DIH en su reglamento interno, escribe Heyck, quien compara la necesidad de neutralidad de parte del Comité Internacional de la Cruz Roja con la misma necesidad de neutralidad de terceros estados ante una guerra dentro del territorio de un país.

“Lo importante no es cómo se les llame sino cómo actúen o empiecen a actuar”, escribe Heyck. Lo central “es que las FARC cumplan con los requisitos para ser beligerantes”.

Las FARC ya son ejército jerarquizado con control territorial, donde cobran impuestos (incluso los cobran por fuera de sus territorios, lo que para las autoridades se llama extorsión). Les falta, nada más y nada menos, que cumplir con el DIH.

Como a ningún gobierno le gusta, por ejemplo, que su potestad para inmiscuirse en la billetera de los ciudadanos sea legalmente compartida con otro (cobrar impuestos), por eso López habló de una beligerancia limitada.

Para el próximo 4 de febrero se promueve masivamente, desde hoy, una manifestación nacional e internacional contra el secuestro. Lástima si a esa expresión de repudio no se le cuelgan salidas reales y argumentos sobre lo primordial: “que no haya secuestrados, que no se ataque a la población civil, que la vida de los soldados del Ejército se proteja si en lugar de matarlos, la guerrilla los retiene como prisioneros de guerra, les brinda las correspondientes garantías establecidas por el Tercer Convenio de Ginebra y luego los libera mediante la figura del canje”, escribe Caterina Heyck (artículo completo).

Ya que en el tema estamos, yo agrego: lo primordial en mi agenda es que la fuerza pública deje de violar los derechos humanos y que el gobierno de Álvaro Uribe acate las recomendaciones de la Oficina de la ONU para los Derechos Humanos y aplique el principio de distinción entre civiles y combatientes, es decir, que el Estado colombiano también acate el DIH.

Pero bueno, está bien. Comencemos por la guerrilla. Según eso, le tocará a ella dar el ejemplo.

Escrito en : Acuerdo humanitario,El poder,Fronteras,La guerra y la paz

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Nada de lo colombiano ha sido ajeno en el trabajo de Constanza Vieira para la agencia de noticias IPS. Desde las cuatro décadas de guerra civil y la acción de sus múltiples bandos armados (guerrillas, ejército, paramilitares, narcos), pasando por el acuerdo humanitario que libere a rehenes y prisioneros, el drama de los desplazados y las comunidades indígenas, el ambiente, el proceso político legal, la relación con países vecinos, la cultura. Todo eso, y más, está presente en el blog personal de esta periodista que también trabajó para Deutschlandfunk, Deutsche Welle, Water Report del Financial Times, National Public Radio y la revista colombiana
Semana, entre otros medios.