“Sandra”: la propuesta de canje continúa
03 de diciembre de 2012

—¿Por qué en un momento determinado inician la retención de civiles?
—Una organización político-militar como la nuestra requiere gastos. Nosotros tenemos una ley, la 002, donde se estipula que a quien tenga un patrimonio superior a un millón de dólares le exigíamos el pago de un impuesto para la paz, así como ellos pagan un impuesto para la guerra. A aquella persona que se negaba a darlo, la reteníamos.
«Sin embargo, a partir de un proceso interno, tomamos en febrero la resolución de no más retenciones económicas. Hemos tenido errores en torno a esto. Entonces decidimos buscar nuevas formas de hallar los recursos que necesitamos para la organización. Nos financiamos con la ayuda de muchos compañeros, pero también en nuestras áreas cultivamos para autoabastecernos, y vender».
—Y los secuestros de políticos, ¿qué fin perseguían?
—La clase política es la que hace las leyes, y no beneficiando a los pobres: las hace favoreciendo a los ricos. Pensamos que había que hacerles sentir el peso de la tragedia que vive el pueblo colombiano. Ellos viven en otra Colombia. Y el hecho de tenerlos también era para que ellos nos devuelvan a nuestros compañeros presos en las cárceles, y reconozcan que somos un factor político en el país: un factor al que no se le escucha, al que se le cierran todas las puertas. Ya todos han sido entregados.
—¿Sigue vigente por parte de las FARC-EP la propuesta de un canje?
—Mantenemos ese proyecto porque es lo que nos permitiría buscar, precisamente, cómo logramos que los compañeros que se están pudriendo en las cárceles del país, regresen.
«En combate capturamos policías, soldados. Es distinto: son prisioneros de guerra porque son capturados en combate. A ellos se les respeta su vida, se les respeta su integridad física, sus creencias. Se les respeta sus derechos humanos. Con ellos también buscamos el canje. Sí, nosotros tenemos prisioneros de guerra y los vamos a entregar, pero que el Estado nos devuelva a los nuestros que están allí, en las prisiones».
—¿Cuántos son?
—Calculamos que hay aproximadamente 700 compañeros nuestros, pero tenemos datos de que también existen ocho mil presos políticos y de conciencia. A muchos no se les ha realizado proceso y no hay definición de qué tiempo tienen que pagar. Y pasa y pasa el tiempo. No todos son guerrilleros, hay muchos compañeros de apoyo acusados de serlo. Son compañeros que viven en los campos, que pasa uno y le dan un vaso de agua; nos ofrecen una comida o un racimo de plátanos. Por ese hecho ya son judicializados. Les dicen guerrilleros o que son apoyo logístico de las FARC, pero son civiles. Hay muchísimos compañeros civiles que están en las cárceles del país.
—¿Y extraditados?
—Tenemos tres compañeros: Simón Trinidad, Sonia e Iván Vargas. Ellos tres fueron extraditados durante el Gobierno de Uribe. Nosotros no estamos de acuerdo con la extradición. Consideramos que constituye una entrega total de la soberanía de Colombia. ¡Cómo es que un país como Colombia no pueda juzgar a sus conciudadanos! Si es que Simón Trinidad tiene delitos, en Colombia hay leyes, hay un poder judicial que puede juzgar a quienes han cometido delitos. Es un apátrida el que entrega a sus conciudadanos para que sea otro país el que los juzgue.
Escrito en : "Proceso de paz"

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