Este blog es una iniciativa de la agencia de noticias IPS y de su corresponsal en Bogotá, Constanza Vieira.

“Un círculo irresoluble”

22 de julio de 2011

Henry Caballero es un administrador de empresas que trabaja con los indígenas del Cauca desde 1990, y con los del Tolima desde mediados de los años 80. Escribía en el computador al pie de la ventana, en la sede del laureado Proyecto Nasa, en Toribío, cuando sobrevino el ataque de las FARC el 9 de julio. Se salvó de las esquirlas porque en el instante de la explosión del bus-bomba, a 100 metros del Proyecto Nasa, se había incorporado del escritorio para buscar una documentación. Heavy Metal Colombia lo entrevistó telefónicamente.

Heavy Metal Colombia: ¿Usted qué está haciendo en el Proyecto Nasa?

Henry Caballero: Trabajé en un proyecto productivo, que ya terminamos. Era con el Laboratorio de Paz (de la Unión Europea). Fue hasta el año pasado, pero tenía una auditoria esta semana que pasó. Por eso estaba pendiente, preparando todo para la auditoría. El proyecto se llama “Fortalecimiento de formas de producción y mercadeo propio en cinco municipios del oriente caucano con alto grado de incidencia del conflicto armado”, precisamente.

¿Cómo funciona la producción y mercadeo de alimentos en medio de la confrontación?

Es muy complicado. Ahí mismo, pegado al Proyecto Nasa, en la casa de al lado que también es del Proyecto Nasa, por la misma calle hacia la alcaldía, funciona Jugos F’xize (“fresco” en lengua nasa). Con este proyecto se había dotado a Jugos F’xize de un cuarto frío, que se averió. Ayer me encontré con un productor, y le pregunté cómo está el asunto de los cultivos, ya que (el ataque de las FARC) no los afectó. Me dijo: “Sí, ¿pero no ve que aquí en Jugos F’xize no nos está comprando la mora? Que porque se les dañó el cuarto frío”.

“Entonces nos toca llevarla a Cali y allá es muy difícil de comercializar. Dijeron que dentro de unos 15 días nos reciben nuevamente”, decía el compañero que produce mora.

Así que imagínese la gente que traía su yuquita, sus hortalizas: tocó dejar todo eso abandonado. Los carniceros: toda la carne se dañó. Para la gente es muy complicado producir en esas condiciones.

Hay un círculo vicioso. Decimos que es que “las causas objetivas de la guerra”. Que mientras sigan “las causas objetivas” no podemos acabar con  el conflicto, pero que, entonces, le hagamos a la economía. Pero resulta que la economía no funciona porque está el conflicto. Se forma un círculo irresoluble.

Así que el Proyecto Nasa había logrado dotar a Jugos F’xise de un cuarto frío.

Sí, pero quedó averiado con la explosión y no se ha podido volver a recibir mora, porque no hay dónde conservarla. Los jugos necesitan lo que llaman la “cadena de frío”. No se ha podido seguir con la producción como venía.

Esto se hizo en aras de la economía propia, de los mercados propios, para combatir la gaseosa. Pero no hay ni cómo comprarle a la gente, ni cómo venderle. Por ejemplo ayer, en la audiencia (de seis mil indígenas con el Consejo Regional Indígena del Cauca el 20 de Julio), la gente decía: “Bueno, y qué, oímos hablar tanto de Jugos F’xise y no hay”. Y se iban a las tiendas a comprar Postobón (una marca nacional de gaseosa) y Coca Cola. Tocaba explicarles que F’xise estaba con ese problema.

¿Por qué combaten la gaseosa?

Por un lado, porque eso no nutre nada. Por otro lado, los recursos que pueden seguir alimentando procesos económicos dentro de las comunidades no quedan en la región, sino que se van. Y, porque a través de eso está entrando un consumismo que no es el que las comunidades indígenas proponen. Hay que procurar alimentarse, nutrirse. Inclusive, procurar que se gaste menos en energía, en medios de transporte de productos que traen desde Bogotá, a veces hasta de nivel internacional, para consumir algo que las comunidades pueden producir de mejor calidad y que sea nutricional. Y que les permita hacer su propia economía. No tiene sentido toda esta dinámica mundial, de mover y mover productos de un lado a otro, y después quejarse del calentamiento global.

Las comunidades son concientes de que deben producir sus propios productos y que hay una serie de multinacionales que se están apropiando del territorio. No solamente buscan apoderarse del agua y de la minería, sino también transformar los hábitos alimenticios de la gente, cuando la gente, en últimas, no tiene con qué comprar.

Es muy distinto un jugo F’xise, que vale 100, 200 pesos, a una gaseosa que vale mil. Y cuando la gente no tiene con qué comprar, entonces tiene que empezar a encadenarse al capitalismo, sea yéndose para las ciudades, sea metiéndose en cultivos de uso ilícito.

Es una tarea también contra el consumismo. La gaseosa es de los productos que más se consumen. Pero también es todo lo que traen, lo que viene de afuera a través de ese consumo masivo. Entonces, es también una oposición a ese consumismo. Es garantizar precios más baratos y garantizar alimentación para la gente.

Por eso hay una oposición a la gaseosa, pero en cambio de prohibir, porque ha habido intentos de prohibirla, se planteó crear opciones. Para que la gente pueda decir: “Bueno, si no tomo gaseosa, ¿qué tomo?” Y ahí está el jugo que la gente produce.

Usted hablaba de que las multinacionales están apoderándose del agua en la región.

Como tal, en la zona no. Pero la preocupación de las comunidades se dio a partir de los planes departamentales de agua que impusieron el gobierno nacional y el departamental, y que están en marcha. Podrían quitarles el manejo de los acueductos veredales (rurales) a las comunidades. Si esto se da, ya no va a haber siquiera acueductos, se los van a vender al mejor postor. Y el mejor postor, seguramente, van a ser las multinacionales, que son las que embotellan el agua. Entonces, los indígenas ven que ya se están dando los primeros pasos para apoderarse del agua.

¿Y la minería?

Una gran parte de los territorios indígenas ha sido entregada en concesión para exploración. Además hay lugares que son títulos indígenas mineros, porque las comunidades han tenido que entrar a jugar ahí, más que con la intención de explotar, con la intención de que no entren otros. Pero cada día como que les van cerrando el círculo y les dicen, “bueno, comiencen a explotar, o si no esto se lo damos a otros”.

Ya hay conflictos en la zona, sobre todo por la minería del oro. Hay dragas que están entrando de forma ilegal. También ha llegado paramilitarismo a algunas zonas, en fin, ilegales que disparan contra la población para amedrentarla por asuntos relacionados con conflictos mineros.

¿En qué zonas está pasando eso?

Eso está pasando en el norte del Cauca, en las comunidades indígenas de Santander de Quilichao (municipio que colinda con Toribío), en Caldono -en la comunidad de La Aguada-, en Canoas, en Munchique. En Buenos Aires, donde hay comunidades en parte indígenas y en parte afrocolombianas.

Escrito en : Desde Bogotá

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Nada de lo colombiano ha sido ajeno en el trabajo de Constanza Vieira para la agencia de noticias IPS. Desde las cuatro décadas de guerra civil y la acción de sus múltiples bandos armados (guerrillas, ejército, paramilitares, narcos), pasando por el acuerdo humanitario que libere a rehenes y prisioneros, el drama de los desplazados y las comunidades indígenas, el ambiente, el proceso político legal, la relación con países vecinos, la cultura. Todo eso, y más, está presente en el blog personal de esta periodista que también trabajó para Deutschlandfunk, Deutsche Welle, Water Report del Financial Times, National Public Radio y la revista colombiana
Semana, entre otros medios.